CETSUR continúa fortaleciendo sus alianzas de trabajo y redes para la construcción de localidades sustentables en el sur de Chile

calabaza

CETSUR desarrolló en 2017 y en alianza con diversas organizaciones e instituciones, la implementación de una serie de acciones de formación, investigación y difusión potenciando la noción de “agroculturas” como eje transversal en las líneas de artes y oficios tradicionales, patrimonio agroalimentario, agroecología y biodiversidad, promoviendo la formación de nuevas audiencias y la participación cultural de organizaciones urbanas y campesinas, comunidades educativas, municipios y sociedad civil en las regiones del Biobío, La Araucanía y de la recién creada región del Ñuble. El plan de gestión anual contó por segundo año consecutivo con el apoyo del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes (CNCA) a través del Programa Otras Instituciones Colaboradoras.

Destaca en este proceso la realización de 3 Cursos de cuidado y valoración del suelo en alianza con municipios y la Seremi de Salud Biobío, a través de los planes comunales de Promoción de la Salud, priorizando zonas afectadas por los mega incendios forestales, además de 4 talleres de plantas medicinales para mujeres de diversas agrupaciones, con el fin de revitalizar sus conocimientos en torno a la agroecología. Ambos espacios formativos estuvieron enmarcados en la Escuela de Artes y Oficios (EAO) de la organización.

A lo anterior se suma el proceso de construcción y habilitación de huertos escolares en diversas comunidades educativas. La iniciativa, que comenzó en el mes de abril, se replicó en 10 escuelas y liceos de la región del Biobío, enmarcada en el Programa Vive tu Huerto, financiado por Fosis.

Durante la temporada 2016-2017 y en el marco del Proyecto “Cultivo y producción artesanal de alta calidad en el Valle del Itata a partir de la puesta en valor de la calabaza como patrimonio agrario” se realizó un trabajo colaborativo entre CETSUR y diferentes productores de 2 territorios del Valle del Itata: San Nicolás y Coelemu. Cabe destacar que esta experiencia contribuyó a rescatar, mantener y potenciar esta tradición, y fue participativa, lo cual permitió articular los conocimientos de los y las participantes y la incorporación de algunas técnicas de manejo al cultivo. La iniciativa contó con financiamiento de la Fundación para la Innovación Agraria (FIA), del Ministerio de Agricultura.

De manera complementaria, a fines de junio se llevó a cabo el Coloquio Las lecciones del Fuego, impactos del modelo forestal sobre la integridad de los territorios en Biobío, que propuso un espacio para analizar, desde diversas miradas y actores, qué hemos aprendido como sociedad acerca de los incendios forestales, sus causas e impactos, sobre las amenazas a la seguridad ecológica de pobladores/as, de los bienes comunes y la biodiversidad. La instancia fue posible gracias a un trabajo colaborativo entre diversas organizaciones regionales.

Desde abril a noviembre, y en alianza con el Archivo de Cultura Tradicional Patricia Chavarría, se desarrolló el Curso-Taller Organización de Archivos Patrimoniales para la salvaguardia del patrimonio cultural inmaterial, donde docentes de destacada trayectoria a nivel nacional guiaron a los participantes provenientes de comunas de la región del Biobío y Ñuble para aportar a la profesionalización y normalización de archivos de carácter patrimonial de la zona.

A fines de noviembre se realizó el Encuentro Buenas prácticas Patrimonio Culinario, cuyos objetivos fueron desarrollar un proceso reflexivo y crítico con participantes vinculadas al mundo de las cocinas y la alimentación con valor patrimonial de la región del Biobío. Los objetivos que articularon este trabajo fueron: hacer una aproximación hacia lo alimentario recogiendo conceptos desde las experiencias compartidas: memoria, territorio, biodiversidad;  y co-construir el concepto de patrimonio y culinaria vinculándolos con la noción de Soberanía alimentaria y reflexionar en torno a las posibilidades de desarrollar un trabajo en red. La actividad fue co organizada junto al Área de Patrimonio del CNCA región del Biobío.

Entre las acciones colectivas del período destaca la obtención del 3º lugar-Mención honrosa a nivel nacional en el Concurso de Cocina patrimonial “El Menú de Chile” organizado por el CNCA. ¡Viva el chanchito de Quinchamalí!, Relato y menú basado en la experiencia de las mujeres cocineras-alfareras de Quinchamalí sobre la tradicional “muerte de chancho” fue una propuesta colaborativa, invitación de la Unidad de patrimonio de Chillán (UPA), en que CETSUR se sumó en el proceso de investigación de dicha propuesta.

De forma paralela en la Región de La Araucanía se desplegó un espacio formativo denominado Cursos de Gestión de proyectos culturales locales para habitantes de las comunas de Carahue, Lonquimay, Padre Las Casas y Toltén, a través de un convenio con el Programa Red Cultura del CNCA y las unidades de cultura de cada una de las comunas participantes.

A fines de noviembre se realizó en Temuco el encuentro denominado “Puesta en valor del patrimonio y los saberes de las mujeres rurales indígenas, en materia de agroecología”, organizado por CONADI, la Mesa de Mujeres Rurales Región de La Araucanía y ONG CETSUR que continuó el trabajo realizado previamente en Talleres de agroecología y biodiversidad con las Mesas de mujeres rurales de diversas comunas del territorio.

Para la organización fue un período para fortalecer diversas alianzas de trabajo con organizaciones e instituciones de los territorios involucrados, activar redes entre los actores convocados y para seguir aportando en el fortalecimiento de las “agroculturas” y la construcción de localidades sustentables en el sur de Chile.