CASAS COMUNITARIAS DE SEMILLAS. UNA PROPUESTA QUE CONTRIBUYE A LA CONSERVACIÓN DE LA AGRODIVERSIDAD Y LAS REDES DE INTERCAMBIO EN SECTORES URBANOS DE LA REGIÓN DEL BIOBÍO

La iniciativa “Casas comunitarias de semillas, contribuyendo a la agrobiodiversidad de las huertas a pequeña escala y al sostenimiento de redes de intercambio de semillas”, nace a partir de la vinculación con redes ambientales internacionales articuladas en la Global Environmental Network (GEN), sostenida por la antropóloga Paula Fuentealba del equipo de ONG CETSUR, la cual es financiada por la Global Diversity Foundation, cuya red articula a activistas e investigadoras/es de todo el mundo para apoyar iniciativas locales de restauración ecológica y cultural.

El proyecto, que operará durante el segundo semestre de este año, nace como una nueva estrategia para fortalecer el sentido comunitario del resguardo de nuestro patrimonio biocultural, y propone iniciar una comunidad de casas de semillas, integrada por mujeres guardianas y lideresas de huertas urbanas de cuatro comunas de la Región del Biobío, “puesto que ellas son quienes vienen manteniendo espacios de cultivo diversos que nos alimentan, con una nutrida cantidad de semillas, aportando desde allí a espacios de intercambio de semillas y saberes, los que, pese a las restricciones de la crisis social y sanitaria, persisten y es necesario fortalecer con semillas cuidadas por la sabiduría y el compromiso de estas mujeres”, señala Paula Fuentealba.

Con este trabajo se levantarán al menos cuatro espacios comunitarios de conservación de semillas en las comunas de Tomé, Talcahuano, Penco y San Pedro de la Paz,  organizando un proceso para identificar especies claves por su relevancia alimentaria y situación de riesgo, considerando jornadas para compartir saberes en torno a las semillas y sus cuidados, y realizando un seguimiento técnico a la implementación de cada espacio.

Las casas de semillas permitirán iniciar un camino necesario para mantener la agrobiodiversidad de los territorios en manos de sus comunidades, a través de un proceso de construcción colectiva con mujeres preocupadas por generar alternativas ante la pérdida de semillas nativas y como oposición a la introducción de semillas manejadas por la agroindustria, aportando así al fortalecimiento de la soberanía alimentaria en contextos urbanos y periurbanos de la Región del Biobío.