

En esta primavera que se abre hacia la luz, agradecemos a los maestros y maestros que sostienen la memoria viva de los territorios.
Sus oficios, sus voces y sus manos iluminan nuestro quehacer y dan forma a la manera que CETSUR dialoga, aprende y camina con las comunidades. En cada gesto, florece la tradición, las huertas que enseñan y los cantos que reúnen a generaciones, sosteniendo historias que siguen vivas en la comunidad.
Gracias por sembrar vínculos y esperanzas, recordándonos que el territorio habla a través de ustedes.

































