

María Elena Molina Hernández. Curadora de semillas, comuna de Quirihue, Región de Ñuble
Desde pequeña, María Elena Molina Hernández aprendió que cada semilla guarda una historia. Sus abuelos le enseñaron a escuchar la tierra con respeto, a reconocer el valor de cada planta y a guardar las mejores semillas para compartirlas con la comunidad. Años más tarde, en la casa de su suegra, una mujer sabia y generosa, comprendió que una huerta no solo alimenta, sino que crea vínculos pues allí se sembraba para la familia, para vecinas y amistades, y para quienes llegaban a intercambiar semillas y conocimientos.
Esa forma de cultivar, diversa y sin químicos, responde a una agroecología profunda, tejida desde siempre por los pueblos campesinos a través de gestos simples y cotidianos. Hoy, desde su huerta en Quirihue, María Elena sigue cuidando y compartiendo semillas, resguardando variedades que han acompañado a su territorio por generaciones y recordando que cultivar es en esencia, cuidar la vida y la memoria de la comunidad.